miércoles, 28 de enero de 2015

Réplica a "¡Reprueban a la PGR!" de Ricardo Alemán.

El día de ayer, en una conferencia de prensa, el procurador Murillo Karam en pocas palabras declaró como caso cerrado a los hechos presentados el 26 de septiembre de año pasado en Iguala, Guerrero: las pruebas que se presentaron por el gobierno les resultaron contundentes y los 43 normalistas están muertos, los culpables están presos y el gobernador durante aquel momento renunció.

No somos pocos ni pocas quienes nos parece, no sólo insuficiente sino además, mediocre e indolente tal cierre. Lo que me interesa en este texto, es como ha sido recogida esta declaración por la vocería no oficial del régimen; me refiero en concreto al discurso que ha elaborado el "periodista" Ricardo Alemán.

El título de la columna de Alemán en una primera instancia parece dar espacio a la crítica, incluso ponerse de lado de la víctimas, mas con el desarrollo del texto la intenciones son develadas: su posición es la de un inquisidor.

Así es, Ricardo se siente en la altura ética para juzgar y condenar ya no sólo el actuar, sino el pensar de quienes no le hacen segunda en su oda al olvido y el desprecio. Y digo que se trata de un inquisidor, porque opta por una posición maniquea: "O estás de mi lado o eres vándalo que atenta contra el régimen"; no deja espacio para el diálogo, quien no lo aplauda es un "vividor de tragedias". El señor se muerde la lengua, ya que el vividor desde hace muchos años es él; aquel que, a casi cualquier cosa que ocurra en nuestro país, se encarga de darle una argumentación sofística con tal de pegarle al movimiento, partido, figura, candidato o lo que sea de oposición que esté en la agenda en el momento.

Aquí Alemán no es tan descarado para despotricar contra los normalistas y tacharlos de narcotráficantes (así como ya lo han otros de sus amiguitos articuleros), mas no lo hace por sensibilidad ante las víctimas; la tragedia que ocurrió contra los estudiantes (unos muertos, otros aún desaparecidos) no es el eje de su discurso, eso queda en segundo plano, sólo se trata del pretexto para regañarnos y condenarnos a quienes tenemos nuestras dudas frente la investigación y los resultados de la PGR. Dudas fundamentadas, cultivadas y ganadas a pulso no sólo en este caso, sino a través de los años: la clase política mexicana se encargado de engañar a la población en complicidad con las dos televisoras más fuertes del país, sin restar culpa a otros medios (medios y columnas como la de Alemán). Tuvimos a un chupacabras en los noventa, o el caso de unos lancheros que desde Acapulco terminaron casi en Australia por allá del 2006.

El señor Alemán todavía se atreve a hablar en nombre de la "verdad" y el "rigor", aquel chayotero conspi-paranóico que cualquier tragedia en nuestro país se la achaca a López Obrador. Lo que propone Ricardo, es que con la sanción que la ciudadanía puede ejercer desde la "opinión pública" (opinión pública, que por cierto define como si estuviera libre de vicios, de mentiras creadas por los medios, de relaciones de poder y dominación) ir empujando a que las instituciones hagan mejor su labor, sobretodo para acabar con los "montajes" de los "mercenarios del dolor ajeno".

En todo su discurso, donde por cierto pretende darse autoridad moral, jamás menciona las sospechas bien fundadas acerca de la complicidad del crimen organizado con el ejército, y si es que enuncia a las autoridades locales lo hace porque eran del PRD, claro esos "zurditos" nunca le han caído bien al Alemán, mas si se trataran del PRI los defendería hasta lo absurdo (que conste que no defiendo ni a Abarca ni a Aguirre). Los herejes que merecen ser quemados en su columna son quienes "sacan provecho de la tragedia"; la inversión ideológica es clara: quitar de la agenda los grandes crímenes del Estado y darles más importancia a los desmanes; ah, y sí con eso se opaca la necesidad de la búsqueda de justicia, aún mejor.

Evidentemente respuestas no las tengo yo, no obstante frente a su posición dizque neutral, pseudo científica y quesque según libre de ideología de la justicia abandera Ricardo Alemán, propongo usar como brújula el concepto "lugar-que-da-verdad" del filósofo vasco-salvadoreño Ignacio Ellacuría. Con este concepto se nos propone partir de un lugar para investigar y posicionarnos: las mayorías empobrecidas, las víctimas. No se trata solamente de una opción epistémica, sino de un posicionamiento ético. Tampoco se trata, de que creer todo lo que digan las y los pobres, o que quienes estén más afectados siempre tendrán la razón por el hecho de su subalternidad; mas lo que sí es cierto es que es desde su dolor desde donde tenemos que partir y para las personas que sufren mayores desventajas la opción preferencial que tenemos que dar.

Octavio López